Hora de dormir

Cuando nació mi hijo alguien me dijo: tú siempre serás la mejor madre para este bebé, no lo dudes nunca. Y creo firmemente que es así. Cada bebé es un mundo y no hay nadie mejor que su madre, y por supuesto su padre, para decidir que es lo mejor para él, para lograr su felicidad, para saber que necesita en cada momento, para equivocarse y para volverlo a intentar…

Últimamente he leído mucho sobre el colecho, yo no lo practico pero no me considero juez de nada ni de nadie, a quien le funcione fantástico. Hugo nunca lo ha necesitado y yo tampoco. De pequeña siempre dormí en mi cama y me apasionaba levantarme los fines de semana para ir a jugar con mi hermano a la de mis padres, a los que sería imposible estar más unida. Mi marmota pequeño, de 26 meses, también duerme tranquilo, feliz y seguro en su cama toda la noche… Once horitas diarias de un sueño profundo y reparador.

Cuando Hugo nació se acostumbró a dormir en nuestros brazos, luego caía en la cuna y no volvía a abrir los ojos, pero necesitaba nuestro calor para coger el sueño. Nunca me planteé si era o no buena idea, simplemente era lo que mi niño necesitaba e ignoraba a la gente que me decía que le estábamos mal acostumbrando. Un buen día, cuando tenía 4 meses, le estaba acunando como siempre y empezó a llorar sin parar, le pasé a los brazos de la abuela y nada, presas de la desesperación mi madre me dijo que le dejara en la cuna para que se calmase y cual fue nuestra sorpresa al ver que se quedaba dormido instantáneamente. Él solito había decidido que no quería dormir más en brazos.

El cambio a su cama fue similar. Tenía 14 meses y el primer día no le convenció mucho la idea por lo que dormí toda la noche a su lado. Al día siguiente derramó unas lágrimas pero al ver que seguía a su lado se acurrucó entres mis brazos y se volvió a dormir. A partir del tercer día ha dormido siempre solo en su cuarto, sin lágrimas, sin miedos… Sabe que mamá le ve por una camarita y si necesita algo susurra esa sílaba mágica en mitad de la noche, má, y me tiene a su lado en menos de un segundo. Él descansa y yo también, porque el colecho será muy especial pero en mi caso es agotador.

Cuando está malito o salimos de vacaciones solemos compartir la cama y tras los primeros 10 minutos, dulces y maravillosos, mi peque cae en un sueño profundo y se pasa el resto de la noche jugando al fútbol con mis costillas. Lo siento, es la verdad, a mi el colecho me agota. Aún así, como soy un poco masoquista, siempre que venimos a la Luna (el paraíso para nosotros y la casa de mis padres en la sierra para el resto de los mortales), dormimos en la misma cama. Es nuestro momento, él lo sabe y yo también, y me encanta compartir esas noches con él, aunque me despierte cien veces y me levante con dolor de espalda. Pero en casa ­-donde dormimos cada día, donde caemos agotados después de estar toda la tarde jugando, donde madrugamos para ir a trabajar- cada uno dormimos en nuestra cama. Él en la suya, con Winnie y con mis abrazos y mis canciones hasta que cae dormido, un momento maravilloso al que no sería capaz de renunciar; y yo con el padre de la criatura en la nuestra. Porque cuando cierro su puerta por la noche nos regalamos una horita de conversaciones, de miradas, de silencios… una hora solo para nosotros. Y si una noche Hugo no puede conciliar el sueño, le duele la tripa o simplemente nos echa de menos, sabe que puede colarse en nuestra cama, aunque esa noche solo descanse él.

Pero termino igual que empecé, no hay mejor madre para un niño que la suya y nadie puede decirnos que es lo mejor para su bienestar. Eso es algo que solo nosotras sabemos. Y al final, duerman en su cama, en la nuestra o en un globo aerostático, solo hay una cosa importante: amarles, amarles y amarles. Porque sus sonrisas mueven nuestro mundo.

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10 pensamientos en “Hora de dormir

  1. Mis hijas han colechado hasta que han cogido el sueño, o cuando están malas, que entonces sí se quedan toda la noche, pero lo de aguantar patadas y manotazos, por muy grande que sea la cama, no, por ahí no paso. A mi hija mayor le costó quedarse sola en su habitación, pero después es ella misma la que dice que se va a la cama. Y la pequeña, tarda sus cinco minutos de nervio antes de dormir profundamente hasta la hora de levantarse. Y si alguna vez, una u otra se han levantado por la noche para venir a la cama, se han quedado ahí, hasta que les he mandado de nuevo a sus camas.

    • Sí es que cada niño es un mundo aunque tú caso se parece mucho al mío. Yo me meto con Hugo en su cama hasta que se duerme y si está malo también suele dormir con nosotros… Gracias por tu comentario! Un abrazo

  2. Ohhh… Me ha encantado como lo explicas. Todo se resume a eso: cada madre sabe perfectamente qué necesita su hijo, y ya está. Yo puedo decir, y precisamente lo digo en mi post de hoy, que cada hijo es único. Con la mayor no coleché porque como Hugo, no lo necesitó jamás. No hubo ni un lloro, pero es que ni siquiera de enferma. Nunca lo ha reclamado. Y sin embargo, los dos mamoncetes que han venido después sólo me han dado dos opciones:
    – o dormir juntos.
    – o despertarme cada hora o menos con sus lloros.
    No soportan la soledad. Y yo, por supuesto, me he convertido en colechadora “por necesidad”, por “supervivencia”, y la verdad es que si no son muy movidos en la cama, también se disfruta. Hay que sacar la parte positiva de todo!!!

    PD: Esta tarde publicaré la locura de noche que he pasado hoy. Espero que al menos sirva para divertir a quien la lea.

    Un abrazo Laura!!!

    • Claro que si, siempre hay que buscar el lado bueno. Además si así ellos están bien pues no hay más que hablar!
      Estoy deseando leerlo
      Gracias por compartir tu experiencia. Un abrazo guapa!

  3. Quien te diera ese consejo… sabía lo que te decía! Y más lista has sido tú que lo puedes decir bien alto porque crees firmemente en ello! Creo que eso también es clave: la confianza de una madre en sí misma. A veces he oído decir que si decimos que nuestros hijos duermen del tirón es porque exageramos… pero bien sé que cuando una madre lo dice es porque es cierto, porque no tendría por qué exagerar en algo así. Cada una vive sus sueños y los de sus hijos como gusta, no? Lo que ya no alcanzo a comprender es luego la queja… uno debe ser consciente de lo que decide y asumirlo con alegría! 😉
    Felices sueños familia! Nocturnos y diurnos, jajajaja

    • Jjjaajja muchas gracias guapa! Pues si, es verdad… Hugo tardo en andar y todavía casi no habla. Pero las cosas como son, dormir, como una marmota desde bien pequeñito. Pero claro tiene hay quien parecerse!! Un abrazo!

  4. Nosotros tampoco hemos practicado el colecho al 100 %, primero se dormía con nosotros y la pasaba,os a su cunita. Las siestas si que colechábamos…..puro placer….. Y vamos un poco sobre la marcha… Si ella quiere venir viene y ya está…. Y cuando está malita eso si….. Con su mami del alma que soy yo… Jajajajaj

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