“Se deben respetar los tiempos del niño para aventurarse a quitarle el pañal” Parte I

Frases como “¿Todavía lleva pañal? Pero si es muy mayor” o “Estoy agobiada porque el año que viene empieza el colegio y no puede llevarlo” se escuchan habitualmente. Algunos niños tardan más que otros en dejar el pañal y no siempre el verano de sus dos años es el momento adecuado, aunque todos los consejos no solicitados que recibimos nos digan lo contrario.

Es un proceso natural que todos los niños superan, pero es cierto que este tema nos suele causar mucha preocupación. Por eso en la Charla selenita de esta semana hablamos con dos médicos puericultores de las pautas que tenemos que tener en cuenta para superar con éxito la pérdida del pañal: Inmaculada Espejo, directora Médico del Centro Médico Dra. Espejo y secretaria general de la Sociedad Española de Puericultura, y Antonio Guijarro, presidente de la Sociedad Española de Puericulturay Centro de Salud de Moraleja de Enmedio. Madrid.

orinal

Dejar el pañal es una fase muy importante en el desarrollo de un niño, ¿cómo podemos saber si ha llegado el momento?
Muchos padres se preguntan cuál es el mejor momento para comenzar a educar a sus hijos  en lo relacionado al control de esfínteres. Por lo general, este es un tema donde existen opiniones dispares entre los profesionales de la salud infantil, aunque todos coinciden en asegurar que se deben respetar los tiempos del niño para aventurarse a quitarle el pañal.
A muchos padres se les ponen los pelos de punta cuando piensan que tienen que quitar definitivamente los pañales a su hijo. Se trata de un proceso por el que hay que pasar antes o después y que muchas veces no resulta tan traumático como podríamos pensar. Lo importante es que tanto los padres como el niño estén preparados. En la mayoría de los casos, podemos considerar que ha llegado el momento cuando los pequeños demuestran un desarrollo normal de sus capacidades; lo más aconsejable es comenzar a quitar el pañal de nuestro bebé a los dos años de edad aproximadamente.
Como mencionamos, es sumamente importante respetar las etapas madurativas de cada niño, y comenzar con el control en el momento adecuado, ya que el hecho de intentarlo de manera anticipada solo hará que el pequeño tarde más tiempo en aprender.
La vejiga de la orina es un órgano elástico, lo que permite que se almacene en ella la orina sin que aumente excesivamente la presión en su interior. El sistema nervioso autónomo (SNA) y el sistema nervioso central (SNC) controlan la actividad de la vejiga.
En los niños pequeños la micción es un reflejo innato que se inicia cuando la vejiga se relaja para expulsar su contenido. El control voluntario de la micción se va desarrollando, por lo general, entre los 18 meses y los 3 años, y se alcanza cuando el niño es capaz de contraer voluntariamente el esfínter externo de la uretra. El tiempo que necesita cada niño para adquirir esa capacidad de control varía, y está asociado a varios  factores:
– Factores biológicos: Los órganos y vías nerviosas implicados en la función de la micción deben estar sanos y maduros. Además, existe una predisposición genética que repercute en la edad a la que se logra la capacidad de controlar el esfínter urinario. De hecho, el 75% de los niños que padecen enuresis (micción involuntaria a una edad en que ya no se considera normal), tienen algún familiar cercano que también padeció este trastorno durante la infancia
– Factores psicosociales: Estos influyen directamente sobre el aprendizaje. Intentar que el niño controle sus esfínteres a edades muy tempranas puede provocar en él una reacción contraria a la deseada, y generar un rechazo hacia el control voluntario de la micción, que alargue el proceso. Los refuerzos positivos facilitan la adquisición de esta habilidad, mientras que los refuerzos negativos (regañarle, ridiculizarle, ponerle metas por encima de sus posibilidades) la dificultan. Las situaciones estresantes y los cambios que se produzcan durante el periodo de aprendizaje (comienzo de la guardería, traslado de domicilio, nacimiento de un hermano, separación de los padres), influyen negativamente e, incluso, pueden ocasionar una regresión.

¿Qué pautas debemos seguir los padres durante el proceso?
Lo que en un principio nos puede resultar una tarea complicadísima, puede convertirse en un juego divertido. Lo importante es seguir unas pautas:
– ¿Está tu bebé preparado? No es cuestión de edad, muchas madres se agobian al ver que otros niños han conseguido prescindir de los pañales antes que su hijo. Para saber si tu bebé está preparado tiene que tener en cuenta  estas cuestiones:  ¿Obedece instrucciones sencillas? ¿Trata de imitar el comportamiento de los adultos?  ¿Camina y se sienta solo? Si las respuestas son afirmativas, tu hijo está listo.
– También se debe tener en cuenta el estado emocional del niño, procura que no se encuentre en un momento de cambios: si acaba de empezar a ir a la guardería o acaba de llegar nuevo hermanito, no es el momento adecuado. Recuerda que para el bebé son muy importantes las rutinas para no sufrir trastornos como los del sueño.
– ¿Estás tú preparada? Tú también tienes que estarlo. ¿Tienes tiempo para dedicarle a tu hijo en esta labor? ¿Estás del humor adecuado? Si estás en un momento en el que te encuentras ocupadísima, o con nauseas o cansancio por otro embarazo… déjalo para otro momento en el que puedas dedicar toda la atención al pequeño.

Y si ya hemos decidido que es el momento adecuado, ¿qué necesitamos?
Comprar un orinal pequeño para niños. Lo mejor es que tu niño te acompañe a comprar el orinal y que sea él mismo el que lo elija. Consigue un orinal de colores y con forma original: Como animalitos, coches, sillones… Así será más fácil que se familiarice con este objeto. Haz que escoja entre aquellos que están hechos como una silla. Vete explicándole para qué sirve y si quiere que le ponga unas pegatinas.
Enséñale dónde hacéis pipí y caca los mayores. Antes de meternos en el método en cuestión vete enseñándole a tu niño que los mayores hacen pis en el wáter, se limpian, tiran de la cadena y se lavan las manos. Si tiene un hermano mayor que pueda hacer una demostración, mucho mejor. Enséñaselo a modo de juego para estimularlo al igual que hacemos para estimular sus sentidos.

¿Y qué hacemos si el proceso no funciona como esperábamos?
Si el niño está dispuesto a afrontar con serenidad los primeros fracasos, son muy pocas las cosas que hay que hacer, ya que el niño superará cada etapa de forma espontánea, de acuerdo con los tiempos y los ritmos que mejor se adapten a él. Lo importante es evitar confundirle. Cuando se decide quitar el pañal al bebé, no hay que dar marcha atrás ni ponerle el pañal en todo el día. Se puede hacer una excepción cuando duerme y en las siestas, por motivos de comodidad. En este caso, puede ser recomendable explicárselo bien al niño. Si el pequeño pasa gran parte del día en la guardería, con los abuelos o su cuidador, es recomendable hacerles partícipes de la decisión, así como pedirles que sigan las indicaciones establecidas.

¿Cuáles son las cuestiones fundamentales que hay que tener en cuenta al quitar el pañal a nuestros hijos?
– Hasta aproximadamente los dos años, los niños no tienen la sensación de presión o vejiga llena, por lo que esta se vacía sin que el niño haya tenido ocasión de percibir el estímulo.
– Por lo general el niño controla primero el esfínter anal y después el de la vejiga.
– También alcanza el control diurno antes que el nocturno.
– Se empieza a considerar la posibilidad de que exista un problema de enuresis cuando no se ha conseguido el control de la micción diurna a los 5 años en el caso de las niñas, y a los 6 años en el de los niños.
– Aunque el niño ya sea capaz de controlar los esfínteres, pueden ocurrir “accidentes” ocasionales, y cualquier situación que le provoque estrés o ansiedad puede interferir sobre esta capacidad.

En caso de superar la edad recomendable, ¿a qué podría ser debido?
Estos límites de edad son aproximadas y puede haber variaciones individuales. Hay que descartar una enfermedad orgánica, por lo que es necesaria una valoración médica para descartar las diversas formas no funcionales u orgánicas de la enuresis (micción involuntaria a una edad en que ya no se considera normal).

Puede ser debido a múltiples causas e influyen distintos factores:
Factores biológicos:
– Los órganos y vías nerviosas implicados en la función de la micción deben estar sanos y maduros.
– Las manifestaciones orgánicas están relacionadas con patología genitourinaria: estructural, neurológica e infecciosa, como uropatía obstructiva, espina bífida e infecciones urinarias de repetición como cistitis,  etc..
– Otros trastornos orgánicos que pueden cursar con poliuria y enuresis son: diabetes mellitus, diabetes insípida, trastornos de conciencia y del sueño y sonambulismo.
– Además, existe una predisposición familiar en la edad a la que se logra la capacidad de controlar el esfínter urinario. De hecho, el 75% de los niños que padecen enuresis tienen algún familiar cercano que también padeció este trastorno durante la infancia.

Factores psicosociales: estos influyen directamente sobre el aprendizaje.
– Intentar que el niño controle sus esfínteres a edades muy tempranas puede provocar en él una reacción contraria a la deseada, y generar un rechazo hacia el control voluntario de la micción, que alargue el proceso.
– Los refuerzos positivos como un pequeño premio ,etc.  facilitan la adquisición de esta habilidad.
– Los refuerzos negativos: regañarle, ridiculizarle, ponerle metas por encima de sus posibilidades la dificultan.
– Las situaciones estresantes y los cambios que se produzcan durante el periodo de aprendizaje: comienzo de la guardería, traslado de domicilio, nacimiento de un hermano, separación de los padres, influyen negativamente e, incluso, pueden ocasionar una regresión.

¿Cuáles son las principales señales que nos advierten de que nuestro hijo está preparado?
– El niño ya ha adquirido una serie de habilidades motoras, manuales y lingüísticas.
– Distingue entre pis y caca.
– Se siente incómodo y quiere quitarse el pañal en cuanto está sucio.
– Antes de hacer sus necesidades se le ve más inquieto (se mueve, se encoge, se lleva las manos al pubis…).
– Es capaz de imitar y seguir instrucciones sencillas como bajarse y subirse la ropa interior.
– A veces dice que va a hacer pis o caca antes de que ocurra , aunque posiblemente no avise con la suficiente antelación para que a los padres les dé tiempo a llevarle al baño o sentarle en el orinal.

Y el lunes que viene, la segunda parte de esta Charla selenita sobre la pérdida del pañal, donde hablaremos del pañal nocturno y de la actitud que debemos tener los padres.

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4 pensamientos en ““Se deben respetar los tiempos del niño para aventurarse a quitarle el pañal” Parte I

  1. Muy buena entrevista, yo la verdad se lo he quitado ahora, con 2 años y medio y he de decir que ha sido muy exitoso pues creo que cuanto más tarde, más maduro está el esfinter y más fácil es que lo controle.

  2. Pingback: “Se deben respetar los tiempos del niño para aventurarse a quitarle el pañal” Parte II | Una mamá en la luna

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