“La mayoría de los niños da sus primeros pasos entre los 14 y 15 meses de edad”

Aprender a caminar es una de las conquistas de los niños que más emocionan a los padres y, también, que más les preocupan. Primeros pasos, gateo, genu valgo, pies planos… En la Charla Selenita de esta semana hablamos sobre los primeros pasos de nuestros hijos con Esther Ruiz Chércoles, médico de Atención Primaria.

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¿A qué edad suelen comenzar a andar los niños?
No hay una edad para que el bebé empiece a caminar, algunos lo hacen a los 9 meses y otros a los 18 meses. Algunos niños comienzan a dar sus primeros pasos hacia los 9 meses, mientras que otros no lo consiguen hasta pasados los 18. Cada uno sigue su propio ritmo de desarrollo, no hay dos niños iguales y los adultos debemos respetarlo. El desarrollo es un proceso continuo en el que los estímulos son necesarios.
El tiempo de maduración no es igual para todos los niños y los límites de la normalidad son amplios.

¿Cuáles son las principales fases que atraviesan?
Los niños adquieren primero el control de la cabeza y el cuello a los 2 meses, después las manos y el tronco. La mayoría se sienta bien antes de los 8 meses y por último, las piernas y los pies. La mayor parte da sus primeros pasos entre los 14 y 15 meses de edad, pero no caminamos de un día para otro, necesitamos ser pacientes y acompañarle en su desarrollo. Tardamos alrededor de un año en andar.

Las caídas son inevitables cuando empieza a caminar, primero cogido de la mano y después de vuestro dedo. Es el momento de quitar los manteles de las mesas, cubrir los picos y las esquinas de los muebles, tapar enchufes… El accidente en muchas ocasiones puede ser evitado. No se recomienda el uso de los andadores o tacatás. El andador es un asiento apoyado sobre patas con ruedas y no se recomienda porque dificulta la marcha y las caídas son más frecuentes. A los 2 años caminará sin ayuda y será capaz de detenerse y girar. Correrá aunque se caiga muchas veces.

En términos generales, ¿cuáles son las principales fases de desarrollo por las que pasan los niños?
– 6 meses, puede mantenerse sentado con apoyo.
– 8 meses, intentará el gateo.
– 10 meses se sostiene con ayuda o agarrándose a los barrotes de la cuna.
– 13 meses, se sostiene solo, intenta dar los primeros pasos cogidos de la mano.
– 14 meses, camina solo o empujando un cochecito. Separa bastante las piernas y con un equilibrio inestable. Le gusta tener auditorio y repite lo que provoca la risa de quiénes le rodean.
– 15 meses, trepa escaleras.
– 17 meses, trepa a una silla.
– 18 meses, anda hacia atrás.
– 21 meses, corre.
– 24 meses, sube y baja escaleras a pie él solo.

¿Influye el peso del niño en conseguir estos avances?
En principio, no. Antes de dar sus primeros pasos, el bebé se arrastra, gatea, se pone de pie, prueba, se cae, volverá a intentarlo… La práctica le dará más seguridad.

¿Es importante la fase de gateo?
No todos los niños se desplazan gateando, a cuatro patas o “a gatas”. Algunos lo hacen y otros no, algunos dan sus primeros pasos sin haber gateado previamente. Para estimular el gateo podemos colocar un juguete cerca del niño para que se sienta atraído y vaya a por él. Muchos alternan la inseguridad de los primeros pasos con la destreza y rapidez de su gateo. Además, los niños nos imitan en todo, podemos gatear a su lado.

Si nuestro hijo no anda, ¿en qué momento deberíamos preocuparnos y acudir a un especialista?
Los padres ven a diario a su hijo, le conocen, sabe cómo juega, cómo se comunica… La mayor parte de las veces son los padres los que se preocupan y detectan alguna alteración en el desarrollo de su hijo (habilidades motoras, lenguaje, comportamiento…) Detectan que “algo no va bien”. Si a los 18 meses todavía no camina, deberemos consultar. Cada niño es diferente, con su propia personalidad y no debemos establecer comparaciones con hermanos u otros niños.

¿Qué ejercicios podemos hacer los padres para estimularles?
– Colocad al niño de rodillas cerca de un mueble, haced que se agarre a él y animadle a ponerse en pie.
– Estando de rodillas, cogedlo por ambas manos y decidle “arriba”.
– Colocadlo de pie, con la espada junto a la pared, ponerse delante con los brazos extendidos y pedidle que vaya.
– Dad al niño un juguete y pedidle que lo lleve de un lugar a otro.
– Ofrecedle una pelota para que la lance.
– Poned al niño de pie, enfrente de un escalón cogido de una mano y decidle, “sube”.

¿Cuál es el calzado más adecuado para aprender a andar?
Aquel con el que se sienta cómodo, sea flexible y se mueva con facilidad.
Durante los primeros meses se aconseja dejar los pies lo más libres posible, cuando un niño no anda, lo mejor es que no lleve zapatos.

Alrededor de los 9 meses, utilizaremos un calzado con suela ligera, suave y flexible, con una punta algo reforzada, para el gateo. Al comenzar a andar, el zapato protege el pie sin apretarlo. La caña no debe ser alta, para dejar libertad al tobillo; la puntera tiene que ser ancha y rígida, y la zona del talón debe ser bastante rígida. No debe tener almohadilla en la planta ni contrafuertes rígidos en su interior, y su talón debe ser recto.
La suela se recomienda que sea adherente, antideslizante y flexible, para darle mayor seguridad en sus primeros pasos

¿Cuáles son las principales patologías que pueden desarrollar los niños relacionadas con el andar?
Las desviaciones laterales a nivel de la rodilla son muy frecuentes, especialmente el genu valgo. En el desarrollo normal, un lactante puede tener un cierto genu varo o tibias varas y su evolución es hacia la corrección espontánea, pasando por un genu valgo, también normal. Un varo discreto es normal hasta los dos años. En el genu varo o piernas en paréntesis, las rodillas están separadas cuando se juntan los tobillos. Es frecuente y se corrige de forma espontánea hacia los 8 años de edad.

El genu valgo o piernas en “X” consiste en que al juntar las rodillas, los tobillos quedan separados. Normalmente aparece en niños con sobrepeso y se pueden asociar a pies planos, por la acumulación de gasa en la bóveda plantar, que oculta el arco del pie.

La obesidad influye de forma negativa en el genu valgo por el aumento de peso y por el mayor grosor de los muslos que aumenta la separación de los tobillos y le dificulta la marcha. Se recomienda que al sentarse en el suelo cruce las piernas hacia delante y no hacia atrás. Si el genu valgo no da síntomas como alteración de la marcha, tropiezos y caídas frecuentes, se espera hasta la pubertad. Es discutido el uso de férulas correctoras nocturnas. Si a los 10 años se mantiene, se puede valorar tratamiento quirúrgico.

En el pie plano se pierde el arco longitudinal plantar. Es normal hasta los 4 o 6 años de edad. En los niños pequeños hay una almohadilla plantar que suele empezar a desaparecer de forma espontánea a los 3 años. El niño puede caminar en la arena, de puntillas y de talones, coger objetos con los dedos de los pies. Se ha utilizado mucho el tratamiento ortopédico, es decir, plantillas, cuñas internas y zapato especial con una eficacia no comprobada. Si el niño corre, salta y juega con normalidad, se debe tranquilizar a los padres y hacer un seguimiento a largo plazo.

Hay algunos falsos mitos que merece la pena señalar:
– El pie plano hay que tratarlo con plantillas desde muy pequeño.
– El pie plano se cura andando descalzo por la arena.
– Las botas deben ser de caña alta para sujetar mejor el pie.
– El pie cavo es el aumento excesivo del arco interno o bóveda plantar. Puede ser familiar y no tener ninguna repercusión, pero si se asocia con una leve alteración de la marcha, conviene consultar.
– El pie cavo no se modifica con plantillas, pero se pueden usar cuando aparece dolor, cansancio o callosidades, generalmente a partir de los 12 años.

Cuando comienzan a andar hay niños que meten los pies hacia dentro, que andan de puntillas… ¿Qué factores debemos observar? ¿Cómo se corrigen estos hábitos?
Por norma general son actitudes pasajeras que se corrigen de forma espontánea. Algunos niños caminan con los pies hacia dentro y tropiezan. Acostumbran a sentarse en el suelo con las piernas en W, es decir, con las rodillas juntas en rotación interna y las piernas a los lados. Se aconseja un tratamiento postural, evitando sentarse en W y favorecer hacerlo en cuclillas o en posición de yoga, que es la posición inversa.

¿Es verdad que es beneficioso que los niños anden descalzos?
Recomendamos caminar descalzos por la arena, por la hierba, de puntillas, de talones, coger objetos con los dedos de los pies, porque fortalece la musculatura de la planta de los pies y porque es divertido.

Y para terminar, ¿Qué consejos daría a unos padres cuyo hijo esté aprendiendo a andar?
Puedes poner sus piececitos sobre los tuyos y recorrer la casa riendo. Le encantará jugar a los “pies de gigante”. Se trata de que gane confianza en sí mismo, así que es importante que le dejes hacer también las cosas solo. Sé paciente y dedícale tiempo para dejar que haga las cosas por sí mismo.

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